¿Eres árbitro? Cómo actuar ante estos problemas.

 

Si te dedicas a pitar en categorías inferiores te habrá pasado alguna de estas cosas y quizá tu reacción haya sido una distinta a las que te vamos a comentar, pero quizás puedes disimular algunos problemas que te surgen sin que nadie se de cuenta.

  1. Se te olvida darle al cronómetro cuando empieza el partido. Te das cuenta cuando llevas un rato con el partido empezado que no le has dado al reloj. La solución está en dirigirte a los dos entrenadores y comentarles que el reloj se te ha parado (evitando la evidencia del olvido) y te comentarán el tiempo que lleva de transcurso el partido, a partir de ahí le das al reloj y restas el tiempo que lleves de partido.
  2. Hay un niño que no deja de dar patadas a destiempo y le notas cierta maldad porque va con la intención de dar. La mejor solución es dejarlo fuera del campo 5 minutos y se lo comentas, además si cuando vuelva persiste en la actitud, lo sacarás definitivamente del juego.
  3. Hay un padre que no deja de decirte lo malo que eres pitando. Lo mejor siempre es no echarle cuenta. Pero si es un grupo o solamente uno, llámale la atención. Un ¡Ya vale! debe ser suficiente para dejarlo en evidencia, más si además es el único que está armando alboroto. Otra medida es parar el partido y no continuarlo hasta que se relaje el padre o le increpen por su comportamiento.
  4. Estás en un campo conflictivo y sabes que hay riesgo de que cuando acabe el partido quieran pegaros tanto a los contrarios como a ti. Esta situación la he vivido personalmente y el árbitro comunicó que a todo el equipo que iban todos juntos y delante suya para que reflejara en el acta cualquier cosa fuera de lugar, esto lo iba comunicando poco antes de acabar el partido y lo hizo tanto al entrenador contrario como al capitán del equipo contrario. Para esto hace falta valor.
  5. Los entrenadores quieren jugar pero el campo sabes que está impracticable y los niños corren serio peligro de lesionarse, incluso tú. Primero llama a tu contacto en la federación de árbitros y comenta el caso, pero después tú tomas la decisión de suspender el partido, imagina que te dicen de la federación que si los dos equipos quieren se tiene que jugar, aunque sea en malas condiciones. Haz firmar a los entrenadores que ellos son los únicos responsables de la salud de los jugadores puesto que tú no quieres pitar en esas condiciones.

Confía en tu sistema de juego

 

Si has decidido jugar de una manera concreta es porque crees que es la mejor forma de sacar el máximo provecho a tu equipo. Ya sea al contraataque o metidos atrás , jugando más en corto o más directo, sea el que sea con trabajo se llega a conseguir los objetivos que te marcas a nivel de juego.

Puedo hablar por experiencia propia, sobre todo si tienes jugadores de la calidad y la inteligencia futbolística suficiente para llevar a cabo cualquier idea de juego que tienes, que hay que confiar en tu trabajo. Si un año has sido capaz de ver que un estilo de juego funciona, es atractivo, los jugadores se divierten y además ganas, confía en que podrás hacerlo cualquier año, no con cualquier equipo, pero si tienes jugadores más o menos de un nivel medio, saldrá.

Como digo, por experiencia, he pasado por momentos en los que mis equipos han jugado muy bien y al año siguiente, con nuevos jugadores, en algunos casos a priori mejores que los del año anterior, el juego no ha sido tan bueno. El último año, con jugadores eso sí un año menores para la categoría, además de sufrir mucho físicamente no salía a relucir la idea de juego.

Sabíamos que había que tener paciencia, pero la paciencia te lleva a las dudas cuando son bastantes meses los que pasan sin ver una evolución o en muchos casos, ves una evolución y posteriormente un paso atrás, lo que te lleva todavía a replantearte más cosas.

Nosotros, evidentemente, cambiamos algunas cosas, pero nuestra idea principal de juego no variaba. No podía variar, cuando tienes jugadores de mucha calidad creo que es un desperdicio realizar un juego físico y de pelotazos, y en el juego en corto y con libertad para los jugadores nos basamos.

Y de un día para otro, literalmente, de un partido para otro, pasamos de jugar el peor partido de la temporada sin apenas ideas a un cambio espectacular en el juego. Los niños habían pasado de hacer prácticamente nada de lo entrenado a prácticamente todo. Y lo mejor de todo, veías como ya habían entendido lo que querías de ello y eso hizo que mantuvieran el mismo listón hasta el final de la temporada. Eso es lo que te hace pensar, como sabes que ellos entienden, pero no son capaces de llevarlo a cabo, y cómo de repente parece que se les encienden la bombilla, maduran y lo comprenden a la perfección. Son niños, que es lo que nunca podemos olvidar.

Si de algo creo que hay que estar orgullosos cuando se es entrenador, es que los chicos a los que entrenas sean capaces de realizar el fútbol que tú quieres casi sin que tengas que dar instrucciones y lo que es mejor, que lo hagan porque lo entienden y porque piensan en cada situación las opciones que tienen para elegir la que ellos creen mejor (aunque siempre teniendo también en mente las enseñanzas que les has dado para esas situaciones).

Cuando tú les preguntes que por qué eligieron esa opción y te dan una respuesta con sentido es que vas por muy buen camino. Algunos dicen que los niños automatizan pero pensar piensan poco. Creo que en cualquier edad se automatiza  y también se piensa. Pero la suerte de poder escuchar de un chico de 9 años…”mister, he hecho el cambio de orientación porque el único compañero libre y con espacio era el otro lateral” es para que te sientes en el banquillo y no digas nada más en el partido que…¡A jugar!

Aprovecha al máximo tus corners

 

El fútbol es un juego en el que continuamente se juega al despiste. Regates que amagan a un lado para salir por el otro, estrategias donde se pasa por encima del balón para simular el tiro, otras en las que se toca casi imperceptiblemente la pelota para que se encuentre en juego sin que el rival lo sepa y un compañero lo aproveche y sorprenda…

A la hora de sacar los corners podemos tomar como referencia que el lado más débil o el que peor defendido está sin duda es el segundo palo. Por un lado es normal puesto que es la zona más alejada en referencia al balón y a la portería. De todas maneras siempre encontramos jugadores atentos e incluso se suele colocar a algún defensor en el segundo palo.

Pero si quieres sacar el máximo provecho de un corner, una de las que más peligro crea y que es casi indefendible no es ni más ni menos que poner un balón al primer palo para que peine un jugador, aunque si es un contrario vale igual, y en el segundo palo aparezca un compañero para rematar a gol. Es muy efectivo si se consigue peinar la pelota porque los defensores tienden a mirar el balón y olvidarse del contrario y más si la pelota no va a su zona de remate, por lo que al ir al primer palo, los defensores del segundo palo dejan desprevenidas sus marcas.

Aquí es donde conseguimos que al peinar y al tener jugadores que saben que nuestra jugada pretende llegar al segundo palo, podemos conseguir el gol.

Evidentemente las mayores dificultades consisten en tener un buen golpeador que ponga un centro alto y al primer palo para que un simple toque de nuestro jugador haga llegar la pelota al segundo palo. La otra parte es el primer rematador, contra más alto y más salto tenga mejor para nosotros pues es imprescindible que gane a los defensas para peinar el balón.